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Sep 03, 2020

¿Cómo evoluciona el empleo en las microempresas de Antioquia en tiempos de Covid-19?

¿Cómo evoluciona el empleo en las microempresas de Antioquia en tiempos de Covid-19?

• El Centro de Estudios de la empresa Micro -CEM- realizó un estudio que revela cuántos empleos se han ganado, perdido y mantenido en la época de pandemia en Antioquia.

• El análisis parte del empleo formal generado por microempresas afiliadas a Comfama, una de las instituciones afiliadas al CEM.

Al primero de abril de 2020 la caja de compensación Comfama reportaba 60.319 microempresas empleadoras que contrataban un total de 262.521 empleados; para junio, estas mismas redujeron su fuerza laboral en 6,4 %, pasando a 246.797 empleados afiliados.

Este estudio fue realizado por el Centro de Estudios de la empresa Micro tomando como caso las microempresas afiliadas a esa caja de compensación. El CEM busca desarrollar y entregar productos de conocimiento innovador a las instituciones y a la comunidad y es liderado por la Corporación Interactuar, la Fundación Fondo de Garantías, Comfama, la Cámara de Comercio Aburrá Sur, la Fundación Proantioquia y la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia.

Según sector económico, las microempresas empleadoras se concentran principalmente en comercio, industria manufacturera, actividades profesionales, construcción y agricultura, que sumadas representan 62,4 %.

La vinculación de personal entre las empresas micro se concentra en las unidades productivas que tienen entre 1 y 6 trabajadores, que sumados representan 83 % de la fuerza laboral.

  • 42.646 empresas (70,7 %) sostuvieron sus empleados.
  • 5.380 (8,9 %) aumentaron sus empleados.
  • 12.293 (20,4 %) disminuyeron sus empleados.

Aunque el personal vinculado en Antioquia a junio se redujo en 6,4 %, 5.380 microempresas aumentaron su fuerza laboral y 42.646 lograron sostenerla. Las actividades donde se dinamizó la contratación fueron: comercio al por menor de productos farmacéuticos, confección de prendas de vestir, fabricación de productos metálicos, cría de ganado bovino, cultivo de hortalizas y transporte de carga por carreteras.

De otro lado, las actividades donde se reflejó una reducción en el personal vinculado fueron: comercio al por menor de prendas de vestir en establecimientos no especializados, expendio de comidas preparadas a la mesa, alojamiento en hoteles, actividades de arquitectura conexas a la consultoría, y construcción de edificios residenciales entre otras.

Pese a que la reducción de personal fue superior, hubo incrementos en la vinculación de empleados (38.538 personas), en algunos sectores y rangos de edad. Por ejemplo, la edad de las personas que más se vincularon en el periodo de crisis se encuentra en un rango de 29 a 39 años, seguida de aquellas que se ubican entre 40 y 50 años. Aunque con menor participación, 4,6 %, los jóvenes también fueron contratados, y estos a su vez superaron la vinculación de adultos mayores a partir de 51 años, que representaron 1,9 %.

Entre los sectores que vincularon jóvenes en el período de crisis están: comercio, industrias manufactureras, información y comunicaciones, construcción y actividades profesionales. Los adultos mayores fueron vinculados por la industria manufacturera, actividades inmobiliarias, agricultura y explotación de minas y canteras.

En el caso de Comfama, la desvinculación de fuerza laboral fue una realidad que afectó a 66.792 empleados, principalmente aquellos que devengaban entre 1 y 2 salarios (74 %). Con 12,4 % de participación se ubicaron en segundo lugar los afiliados que ganaban hasta un salario mínimo, seguido de los que ganan más de dos salarios cuyas contribuciones suman 13,7 %.

En todos los sectores la mayor desafiliación de trabajadores se produjo en aquellos que devengaban entre 0 y 2 salarios mínimos, siendo comercio el de mayor participación. Pese a que la desvinculación afectó a los trabajadores de menores salarios, hubo sectores donde los empleados con mayores salarios fueron los más afectados -proporcionalmente-, ejemplo de ello es el sector de suministro de electricidad, gas y agua.


Contexto

De acuerdo con el DANE, la población informal está compuesta por los ocupados patronos y asalariados que laboran en empresas de hasta 5 trabajadores; los cuenta propia que no son profesionales ni técnicos; los ayudantes familiares y el servicio doméstico. De tal manera que la población ocupada que no pertenece a estos grupos conformaría la población ocupada de manera formal. Otra medida de formalidad laboral es la denominada formalidad por seguridad social, correspondiente a las personas que cotizan a alguno de los componentes del sistema general de seguridad social: salud, pensiones y riesgos laborales o realizan aportes a parafiscales.

En este sentido los datos de las cajas de compensación son una fuente importante de información y ayudan a entender las características del mercado laboral “en tiempo real”. Por lo anterior, desde el CEM se decide hacer uso de esta información para hacer seguimiento al comportamiento del empleo formal en Antioquia en los meses de abril, mayo y junio, los cuales corresponden a períodos donde las medidas del confinamiento fueron más drásticas para los ciudadanos y las empresas, afectando negativamente a estas últimas en términos de ventas y contratación.

Según el DANE los ocupados para Medellín y el área metropolitana pasaron de 1.606.000, en el trimestre febrero-abril, a 1.507.000 en el trimestre marzo-mayo del año en curso, lo que evidencia una eventual reducción en todas las categorías de la ocupación; sin embargo, es de interés anotar que de esta clasificación la más cercana a los empleados vinculados a caja es la que se denomina empleados particulares, la cual reportó una disminución de 72.000 ocupados para el mismo período.

El estudio completo se puede encontrar aquí.


Acerca del CEM

Es una iniciativa con una visión integral de la microempresa, con aliados reconocidos y con capacidad de liderazgo en la región, que permite desarrollar y entregar productos de conocimiento innovador a las instituciones y a la comunidad. Busca aportar al desarrollo económico, la inclusión social productiva en la región e incidir en políticas públicas a partir del entendimiento integral de la microempresa y el microempresario.