Jun 05, 2019

Don Frontino Campo, un viaje al emprendimiento

Don Frontino Campo, un viaje al emprendimiento

Alexánder Guerra decidió volver de Europa para emprender en la agroindustria en su municipio natal: Frontino. Una experiencia que le ha dejado aprendizajes y reencuentros con buenos amigos.

Un viaje puede cambiarle la vida a una persona porque tiene la capacidad de ampliar su horizonte y su acervo de conocimiento. Eso fue lo que le pasó a Alexánder Guerra, quien luego de recorrer el mundo decidió volver a sus raíces para emprender en el mundo de la agroindustria, dando origen a Don Frontino Campo.

Alexánder siempre ha sido aventurero. Desde temprana edad quiso andar, salir y conocer otros lugares. Doña Blanca, su mamá, lo recuerda como un niño inquieto, con más espíritu emprendedor y aventurero que sus cinco hermanos. “A él siempre le ha gustado aprender. Se metió a estudiar en el seminario, luego ciencias puras, enfermería y odontología equina. Yo en broma le digo que sólo le falta el título para Papa”, dice con gracia.

Sus andanzas lo llevaron a Europa, donde desempeñó varios oficios en campos como la ganadería, la construcción y los servicios. Sin embargo, Alexánder añoraba su tierra, el clima, la casa, la familia, y eso lo motivó a volver a su natal Frontino.

Le interesaban el campo y la agroindustria ya que en Europa vio el potencial que estos tenían, y en particular las frutas. Por eso a su regreso se matriculó en un curso sobre lácteos y alimentos en el Sena, y a partir de ahí fue adentrándose en otros temas.

“Volví a Europa para conocer más sobre estos procesos. Iba a algunas fábricas y me interesaba cada vez más. Adicionalmente, en el bar que tenía en España con una tía empezamos a dar pulpas de frutas y eso gustó mucho”, recuerda Alexánder.

Como muchos emprendedores, él inició su proyecto de manera empírica. Y poco a poco lo fue formalizando y fortaleciendo con el apoyo de entidades como la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, Continental Gold y el Banco Interamericano de Desarrollo.

Las asesorías que ha recibido gracias al Proyecto Encadenamiento Productivo - PEP, le han servido para sentar las bases de su empresa. “Ha sido un proceso que uno quisiera que fuera más largo. Pero que si uno se pone a ver, ha sido de la manera indicada: paso a paso. Ahora vamos a empezar un proceso de mejoramiento de la empresa”, cuenta Guerra.

Reconociendo la riqueza del campo

Para sacar adelante su proyecto, Alexánder ha contado con apoyo de otros actores del municipio como los campesinos, quienes se han congregado alrededor de cooperativas de lácteos y frutas para garantizar productos de alta calidad desde el origen.

Uno de ellos resultó ser un amigo de infancia: Ómar Londoño, con quien se reencontró en el camino del emprendimiento y hoy es una de las personas más cercanas. Él trabaja con ganadería de búfalos y los intereses de ambos los han llevado a trabajar juntos y a fortalecer sus ideas.

Por eso han hecho ensayos con la leche de búfala para hacer productos como yogurt griego. “Para mí ha sido un apoyo indudable, compartimos muchas ideas como pequeños emprendedores para salir adelante”, dice Ómar.

Ahora Alexánder sueña con poder llevar sus productos al exterior. Que las frutas que se producen en su municipio lleguen a los paladares de los europeos y los deleiten con todo su sabor. Con la construcción del puerto en Urabá ve esa oportunidad cercana.

Su regreso al campo lo ha llevado a reconocer la riqueza de la tierra y a enamorarse de todo lo que produce. “El carbón es finito, el petróleo es finito, pero las tierras y sus frutos pueden llegar a ser infinitos si sabemos cuidarlos”, concluye Alexánder.

Escucha aquí el testimonio de Omar Londoño