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Ene 28, 2019

El Mirador: una historia contada en granos de café

El Mirador: una historia contada en granos de café

A don José Milagros Tobón González la vida entera le sabe a café. Esas cuatro letras llevan la fuerza de un grano sagrado que su padre, Ricardo Tobón Sánchez, le enseñó a respetar, amar y cultivar desde que era un niño. En las manos de este hombre habita la memoria del oficio que ha sabido convertir en un arte cuidadosamente practicado. En sus pies reposa la historia de años ininterrumpidos de trabajo; y en su cabeza, protegida por un sombrero vueltiao, se erige el conocimiento caficultor que lo ha acompañado por décadas.

En la vereda El Barcino, a una hora de la cabecera municipal de Andes, en el Suroeste antioqueño, está la finca El Mirador. Allí, el imponente cafetal es testigo de la tradición que la familia Tobón alimenta con orgullo a través del cultivo de uno de los productos más representativos del país. Con una convicción irrefutable, José Alberto y Ferney, hijos de don José Milagros, han decidido conservar la vocación cafetera de sus padres y abuelos.Juntos integran una nueva generación que promete llevar el negocio familiar a otro nivel de calidad.

“Todo mi día es relacionado con el café, desde que me levanto hasta que me acuesto”, asegura Ferney Oswaldo Tobón quien, después de estar 17 años en el Ejército, regresó para prepararse y asumir las labores administrativas de la finca. Su hermano, José Alberto, tomó la misma decisión. “Tuve la oportunidad de ir a la ciudad e intentar algo diferente, pero las circunstancias vividas allá me permitieron darme cuenta de que el café es un producto muy hermoso, por el cual vale la pena luchar, trabajar adecuadamente [...]; la idea es seguir avanzando y aprovechar al máximo todo lo que este bello producto nos pueda brindar”, afirma.

Antioquia es un territorio cafetero por tradición. El cultivo y la comercialización de este producto son fuentes de economía para 94 de sus 125 municipios y constituyen una cultura en torno a esa bebida mística y exquisita que destilan los frutos del cafeto. El departamento es el segundo mayor productor de café en el país, con el 70% de su cosecha acumulada durante los meses de octubre y noviembre, y una demanda de 80.000 recolectores para esta época. Gracias a este potencial palpable, nació el Programa Educativo del Café - PEC, un esfuerzo interinstitucional* del que hoy la familia Tobón hace parte.

En una de las reuniones de la Cooperativa de Caficultores de Andes, los hermanos se enteraron del proyecto y, tiempo después, fueron visitados por un promotor que llegó a El Mirador, conoció de cerca la producción y les propuso una ruta de acción para mejorar la calidad de su producto.

Fue este el inicio de un proceso formativo que ha brindado acompañamiento a 1.002 jóvenes caficultores de Andes, Ciudad Bolívar, Abejorral, Amalfi, Caicedo, Giraldo, Jericó, Santa Fe de Antioquia, Santo Domingo, Sonsón, Urrao y Támesis. El Programa Educativo del Café busca incentivar el desarrollo de cafés de alto perfil de taza y generar apertura a nuevos mercados, por medio de una oferta de conocimiento que comprende buenas prácticas agrícolas, protocolos de beneficio, productividad, emprendimiento, rentabilidad, sostenibilidad, entre otros.

Luis Miguel Sigindioy es uno de los seis promotores responsables del acompañamiento en los doce municipios seleccionados por el PEC. La experiencia lo lleva a afirmar, sin temor a equivocarse, que “en el café hay mucho potencial y no hay verdades absolutas”. Es por eso que ve en este intercambio de conocimiento la posibilidad de que los caficultores de la región puedan acceder a tecnologías y prácticas innovadoras que los conecten con nuevos y diversos mercados.

Su objetivo es claro y se resume en una palabra: motivar. Para él no hay nada más importante que mantener vivas las metas de los jóvenes caficultores que acompaña, sin olvidar el componente emocional que adquiere su trabajo cuando se acerca a tantas historias que nacen y se cosechan alrededor del café: “uno está directamente relacionado con el joven caficultor y no solo con él, sino con el núcleo familiar [...]; indirectamente estamos abarcando una población mucho más grande”, reconoce.

Es así como los hermanos Tobón han emprendido la transformación de la empresa familiar, uniendo con pericia los saberes heredados de su padre y la oferta de conocimiento que trae el Programa; un camino que, como bien lo ha dicho Luis Miguel, se convierte en una apuesta que involucra a toda la familia.

Esta nueva etapa es para Ferney la confirmación de que “el campo es la despensa alimentaria para el futuro” y el café un abanico de oportunidades. “El Programa nos ha abierto un mundo inmenso que hace que nos enamoremos cada día más del producto [...] todos los días se aprende algo nuevo del café: a diferenciarlo, a conocer sus árboles, las diferentes tonalidades que tiene, la diversidad de sabores”, comenta.

Si bien el cambio ha sido evidente, sofisticar los procesos y convertir el negocio familiar en una empresa supone una serie de desafíos para los que José Alberto tiene la clave perfecta: empeño, dedicación y responsabilidad. Con orgullo, cuenta que escriben cada paso que avanzan en el proceso, con el fin de ver los resultados que traerá el futuro. Y aunque celebra los logros alcanzados, no abandona esa relación emotiva que desde la infancia tiene con el café, y por la que ve en aquella planta un ser viviente que debe ser tratado con curia.

A la emoción de sus hijos se une, por supuesto, don José Milagros. El hombre que conserva la memoria de estas tierras y sigue levantándose a las cinco de la mañana pues, según José Alberto, en una finca cafetera siempre hay algo para hacer. Su felicidad es pasarse el día entero en función de los cultivos y no conoce relación más perfecta que la que lo une al café. Con justa razón ha dedicado su vida a ese arte de aromas penetrantes, sabores envolventes y toneladas de paciencia, para lo que dice, como buen maestro, que si de sacar buena cosecha se trata, “el mejor colegio es el tiempo”.

*El Programa Educativo del Café - PEC es una iniciativa desarrollada dentro de la Alianza por el Café de Antioquia, liderada por la Federación Nacional de Cafeteros - Comité de Cafeteros de Antioquia, el Cluster Café de Antioquia y Comfama; con el apoyo del SENA, la Fundación Fraternidad Medellín, El Laboratorio de Café y las Cooperativas de Caficultores de Andes, Antioquia, Occidente y Salgar.