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May 15, 2020

José Daniel…un joven con la locura del café

José Daniel…un joven con la locura del café

- Tiene sólo 23 años y ya creó su propia marca de café.

- Hace parte, desde 2018, del Programa para la especialidad del café PEC.

José Daniel es un joven con mucho impulso: para llegar a su finca, La Florida-Mery donde vive y trabaja, desde Medellín, se demora 5 horas y debe tomar un bus, luego una chiva y finalmente hacer una travesía en mula. Su tierra está ubicada entre los 1860 y 2050 metros sobre el nivel del mar en la vereda Narciso que pertenece al corregimiento Santa Inés en el municipio de Andes, Antioquia. José creció entre cafetales y junto con su mamá Mery y su Hermano Carlos Manuel, ha desarrollado la pasión que hoy lo alienta en su día a día: el café, por ello no es gratuito que quienes lo conocen digan que tiene una locura, como les dicen a las pasiones de los jóvenes: la locura del café. Hace un tiempo estaba estudiando barbería “como forma de apoyarse con otra cosa” afirma, sin embargo, la fortuna lo llevó por otro camino. Cuando faltaba una semana para entregar el trabajo final de una materia llamada emprendimiento decidió cambiar su trabajo final que consistía en plantear un proyecto productivo en torno a su tema de estudio, pero en su mente se estaba forjando otra idea de darle aliento a esa pequeña empresa familiar de cultivadores primarios de café; esto lo llevó a plantear su emprendimiento en torno a la creación de propia marca de café. De esta manera, nace Vascoffe, Sensación que cautiva. 100% café colombiano.

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“Vascoffe, Sensación que cautiva. 100% café colombiano”

En esos momentos el PEC estaba en su primera etapa como Programa Educativo del Café. Corría el año 2018, José Daniel había comenzado en el programa y muy pronto estaba tan inmerso en la cultura del café profesional que decidió que era el camino a seguir. Una de sus primeras acciones fue la invención de toda la marca: “… para hacer el logo me inspiré las montañas que veo cada día al levantarme, esa fue mi inspiración y lo que me dio propósito…sé que falta mejorarla mucho, porque el logo y los empaques deben llamar mucho la atención” afirma, pero, poco a poco, su café se empieza a comercializar en algunos municipios del oriente y occidente antioqueño. Con orgullo describe su producto: “…es un café suave, variedad caturrro, muy dulce, con notas de caña de azúcar, caramelo y chocolate”

Su vocación cafetera le llegó por herencia de su mamá Mery, quien a la vez la obtuvo de Abel, su padre. Ella fue la única de las mujeres de la familia que no se fue a la ciudad, sobre la vena caficultora que le heredó afirma: “Siempre quise que mis hijos estudiaran, porque sí se asusta uno… vea cuantos años llevo yo en la finca trabajando y en este momento no es sostenible, toca prestar, trabajar de más, ahorrar en unas cosas para tener otras. Uno no quiere eso para los hijos, pero él dice que va a buscar la manera de salir adelante con el café, y hay que dejarlo”. Concluye, más con orgullo que con preocupación.


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Mery y José felices en su tierra cafetera

José Daniel posee un talento natural para el café y su constancia y estudio lo han llevado a plantearse grandes metas. Todo empezó al cumplir su mayoría de edad en el 2015, cuando hizo una técnica en producción de café en el SENA. Luego, gracias a una beca, terminó en febrero de 2020 una tecnología en producción agroecológica. Una de sus prácticas fue en la Cooperativa de Andes, lugar donde aprendió a reconocer todas las propiedades del café y a percibir y valorar todos sus defectos y cualidades. “Trabajar allí me sirvió para ratificar que quiero seguir viviendo en el campo, entre la tranquilidad de la naturaleza y mi familia, y, eso sí, ser independiente. El contrato para ser empleado de planta estaba listo pero yo nunca lo firmé” dice convencido de su visión.

Desde entonces su compromiso fue seguir aprendiendo y en el 2018 se vinculó al PEC. Sobre esta experiencia afirma: “El Programa para la Especialidad del Café me acabó de encarretar. Uno adquiere muchos conocimientos sobre la cadena del café, que después de que uno lo entrega pasan muchas cosas más, y, sobre todo con los campamentos uno pierde el miedo de hacer procesos diferentes, en Salgar hicimos lavados, honey, naturales… luego uno llega a la casa y quiere practicar. También se aprende de las experiencias de los otros caficultores y así se entiende que uno también es capaz”.


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“Finca la Florida, crece poco a poco”

Sus metas a corto y mediano plazo son ambiciosas: “…quiero ser un agroempresario integral, convertirme en un catador profesional y tener un laboratorio en la finca para procesar todo el producto en ella o, más que eso, conocer a profundidad cada paso, porque si uno sabe lo que va a vender puede negociar mejor”. Otros de sus objetivos son ambientales: “…queremos contar con energía solar, porque es la que menos contamina y reduce los costos de producción” además, presentó un proyecto y consiguió financiación por parte de la Corporación Educativa para el Desarrollo Integral –COREDI, para construir un beneficiadero ecológico, lo que mejoró mucho su proceso de secado, “antes -dice- teníamos que llevar el café a otras casas que tuvieran marquesina y secarlo allá”. En estos momentos está enfocado en conseguir herramientas para monitorear el proceso de fermentación y dejar de trabajar “al pulso” y ha visto cómo en otras fincas se genera gas a partir del mucílago y este sirve como combustible para varias actividades.

Hoy la locura del café lo ha llevado a proyectar que pueden producir bebidas energizantes y aromáticas y José Daniel quiere aprovecharlo todo para poder seguir viviendo en el campo, pues, para él lo más importante del café es que es una actividad familiar y lo que más disfruta es recolectarlo y tratarlo con amor y pasión, para poder decir con orgullo ¡voy a tomarme mi propio café!


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José realizando inspección en sus cafetales


Destacado:

“Es muy bueno lo que nos han enseñado en el PEC: que no se trata de hacer un relevo generacional si no de un empalme. Porque ellos (los mayores) tienen el conocimiento y experiencia de todo lo que han hecho, solo que uno lo puede mejorar. No llegar a atropellar a la familia porque ha estudiado”

Destacado:

“Los encuentros del PEC son muy buenos, uno se ve con otros caficultores, comparte, y así me he dado cuenta de que tengo potencial y producto para trabajar en la finca y salir adelante con toda mi familia”

Para saber más

El PEC es una iniciativa de la “Alianza por el Café de Antioquia”, conformada por organizaciones que participan en mercados locales y globales, para cualificar la oferta y conectarla con la demanda de cafés en el mundo. Este programa nació en el 2018, llegando a 15 municipios Antioqueños, brindando información y acompañamiento en distintas áreas a miembros de familias caficultoras en innovación, procesos de producción, desarrollo de cafés de alta y manejo de sus unidades productivas con visión empresarial y prácticas sostenibles.

Este programa se enmarca en la “Alianza por el Café de Antioquia”, integrada por el Comité de Cafeteros de Antioquia, el Cluster Café liderado por la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, Comfama, ISA INTERCOLOMBIA, el SENA, las Cooperativas de Caficultores de Andes, Antioquia, Occidente y Salgar, y empresas privadas que participan en mercados locales y globales para cualificar la oferta y conectarla con la demanda de cafés para mercados sofisticados, como el Laboratorio de Café y Lavaive.