Jun 25, 2019

Love Restaurant: alimentación sana y hecha con amor

Love Restaurant: alimentación sana y hecha con amor

Este emprendimiento gastronómico empezó siendo un café y hoy es un reputado restaurante al servicio de pacientes y empleados de una clínica.

Cristina Ortiz y Andrés Ochoa llevan 10 años de matrimonio. Se conocieron en Bogotá, cuando ambos trabajaban para una gran empresa. Tiempo después él se quedó sin trabajo y ese hecho impulsó el sueño de tener un negocio de comida. Cada uno aportó su conocimiento para darle forma al proyecto: él desde su experiencia en la industria de alimentos y ella desde la parte creativa.

El proyecto inició el 13 de junio de 2018 como un café en el cuarto piso de la Clínica del Dolor. Su acogida fue tal, que tres meses y medio después debieron adecuar el séptimo piso para hacer el restaurante. “Se nos dio la oportunidad de estar acá cuando hicieron la ampliación y de hacer algo con sensibilidad, con más amor para la gente que viene a la Clínica del Dolor”, relata Andrés.

En ese espacio no existía un lugar para sentarse y comer; sólo estaban las frías máquinas dispensadoras. Por eso la propuesta de servicio era que la gente no se sintiera comiendo en una clínica, sino en un entorno ameno y cálido. Decidieron llamarlo Love Restaurant, precisamente por esas ganas de hacer las cosas con calidez y amor.

El servicio del negocio trasciende las fronteras del local, recorriendo los pasillos de la Clínica ofreciendo calidez y buen servicio. Lo hace a bordo de un carrito de ventas que va piso por piso ofreciendo productos a los pacientes hospitalizados y a sus acompañantes. Un servicio que siempre está acompañado de una sonrisa, pues son conscientes de que deben entregar productos que alivien no sólo física, sino también emocionalmente.

En Love siempre están buscando sorprender a sus visitantes. Por eso cuentan con un chef que cada 18 días crea un menú de cero. “La gente puede venir a construir su propio plato que sea muy balanceado tanto para un médico como para los pacientes”, afirma Cristina. Esto ha generado una gran fidelidad entre los clientes. Incluso cuando no tienen que ir a la clínica, van y almuerzan en el restaurante.

Visión a futuro


Andrés y Cristina tienen como meta seguir creciendo de la mano del Instituto Colombiano del Dolor, del que hace parte la Clínica en la que ahora están. A futuro, cuando se extiendan a otras sedes de esta institución, Love Restaurant espera continuar con esta alianza que ha sido fructífera para ellos y para la institución.

Aunque no siempre las cosas salen como esperan, ambos emprendedores han encontrado el complemento y el apoyo perfecto en el otro para superar los obstáculos y adversidades. “No ha sido fácil porque nadie te conoce, no te creen, algunos proveedores son difíciles, un banco no te presta de una, etc. Es una lucha diaria con disciplina y entrega”, dice Cristina.

En la Cámara de Comercio de Medellín por Antioquia, Cristina y Andrés han encontrado un aliado para darle forma y solidez a su empresa. “Han estado con nosotros desde el comienzo y nos han acompañado en el crecimiento, en las capacitaciones y asesorías que nos han servido mucho a todos en el negocio”, concluye Ochoa.