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May 11, 2022

Mujeres accionistas, crecimiento económico y cámaras de comercio, protagonistas en la actividad societaria de Antioquia entre 1931 y 1945

Mujeres accionistas, crecimiento económico y cámaras de comercio, protagonistas en la actividad societaria de Antioquia  entre 1931 y 1945
  • El 15 % de los accionistas eran mujeres, lo cual era un importante hito por las restricciones que tenían en la época.
  • La economía antioqueña tuvo un auge histórico, pese a las dificultades que vivía el mundo.
  • Las cámaras de comercio empezaron a administrar los registros públicos.

El surgimiento de las primeras mujeres en las sociedades, el dinamismo de la economía, la conformación de un ente de control y la designación de la administración de los registros públicos a las cámaras de comercio fueron los principales aspectos que se analizaron en el libro Las sociedades civiles, comerciales y de minas inscritas en Antioquia entre 1931 y 1945.   

El editor General es el abogado Rodrigo Puyo Vasco, miembro de la Junta Directiva de la Cámara, y los demás escritores son María Virginia Gaviria Gil, Diana Paola Gil Guzmán y Juan Esteban Vélez Villegas, quienes también estuvieron a cargo del primer libro: Las Sociedades civiles, comerciales y de minas inscritas en los juzgados de Antioquia entre 1887 y 1934.  La investigación fue liderada por la C��mara de Comercio de Medellín para Antioquia y la Universidad Eafit.

Durante la presentación del libro en el Centro Empresarial El Poblado, Lina Vélez de Nicholls, presidenta Ejecutiva de la Cámara, aseguró que se trata de “un trabajo investigativo riguroso y fundamental para la historia económica. Lo que no queda escrito se pierde en la memoria de la humanidad y nosotros tenemos esa responsabilidad: que la historia quede escrita para que se conozcan los esfuerzos de instituciones, empresarios e investigadores”.

Mujeres, heroínas de la época

Pese a las limitaciones que tenía el género femenino, la investigación identificó el surgimiento de las primeras mujeres en el ámbito económico, político y social. En ambos libros se detectaron 3.276 sociedades y cerca de 13.000 accionistas. La participación femenina pasó del 8 % al 15 %, con cerca de 150 mujeres socias en el primer periodo (1887 y 1934) y 260 en el segundo (1931 y 1945). 

“Hasta 1932, las mujeres estaban sometidas a la potestad patrimonial de su esposo y necesitaban su autorización, por escritura pública, para ejercer el comercio y otro permiso para constituir una sociedad. Con tantas restricciones, nos sorprendimos al ver que sí había mujeres en las sociedades en actividades como apoyo mutual que hoy llamarías cooperativas, en minas, en transporte para conectar los barrios y en sociedades familiares dedicadas al comercio, en las cuales nos quedan dudas sobre qué papel cumplieron. Esas mujeres fueron unas heroínas al lograr participar en la vida económica con tantas limitaciones”, expresó María Virginia Gaviria Gil.

Clementina Trujillo Agudelo, conocida como la “dama de la industria y el comercio antioqueño”, fue un referente para la época, recordó la escritora. “Era una mujer soltera, así que no tenía las dificultades del matrimonio desde el punto de vista económico. Era muy pobre e inició con las actividades económicas de la mano de la familia  Restrepo Jaramillo porque era muy amiga de Margarita Jaramillo, esposa de Nicanor Restrepo. Esta relación le permitió crear empresas y luego ser socia de los hijos de la pareja. Cumplió una labor muy importante para las mujeres”.

Según la investigación, como a la mujer no se le consideraba ciudadana, se le otorgó una tarjeta postal de identificación para intervenir en actos privados. Sin embargo, dicho documento era el mismo que les entregaban a los menores de edad y a las personas condenadas, quienes perdían sus derechos políticos, manteniendo en subordinación al género femenino.

Cámaras, Superintendencia y economía

Para el editor General, Rodrigo Puyo Vasco, el texto es una investigación que rescata el pasado jurídico, cultural y económico de la sociedad antioqueña y aporta elementos muy objetivos para su interpretación. Durante este periodo, ocurrieron dos hechos importantes para los empresarios: las cámaras empezaron a administrar los registros públicos y surgió la Superintendencia de Sociedades Anónimas, como ente de control.

“En 1932, las cámaras empezaron a administrar los registros, siendo un cambio sustancial para estas organizaciones, un éxito enorme y se convirtió en la primera gran alianza público-privada de la que se tuviera noticias. Surgió la ‘Superanónimas’ y la reacción del empresariado fue rechazar lo que sería el inicio de la intervención del Estado en la economía, lo cual obligó a que se aplazara hasta 1939 cuando arrancó el funcionamiento de la Superintendencia que le ha dado un buen ordenamiento y vigilancia a las sociedades comerciales”.

Durante este periodo, el mundo vivió una crisis económica, política y social por la Gran Depresión del 29 y el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939. Sin embargo, los investigadores del libro establecieron que la tensión internacional no afectó a la economía de Medellín y el Valle de Aburrá, que tuvo el dinamismo más importante del que se tenga registro con crecimientos de 10 %.

Según Juan Esteban Vélez Villegas, uno de los autores, “fue el periodo más exitoso de la industria antioqueña y nunca hemos vuelto a igualar esos niveles. ¿Qué ocurrió? El café, que en ese entonces era el principal producto de exportación, entró en crisis por la caída de la demanda en el mundo, eso implicó que a Colombia llegaran menos divisas, el peso de devaluó y las importaciones se encarecieron. Esta situación fue una oportunidad para los industriales que expandieron su producción ante las dificultades para traer bienes del extranjero. El crecimiento demográfico de Medellín jugó un papel muy importante porque cada vez más habitantes demandaban estos productos”.

El libro Las sociedades civiles, comerciales y de minas inscritas en Antioquia entre 1931 y 1945 tiene nueve capítulos, gráficos, anexos y conclusiones.  Diana Paola Gil Guzmán, otra de las investigadoras, explicó que se incorporaron sociedades inscritas en la Cámara y en los juzgados, lo que “obligó a tener más revisiones para que el lector tuviera claras las diferencias”.

La principal fuente de información fue el Archivo de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia; seguida de las salas patrimoniales de las universidades Eafit y de Antioquia, la Biblioteca Pública Piloto y las escrituras públicas en notarías.  El texto constituye un importante documento de consulta para la comunidad en general, especialmente, empresarios, abogados y estudiantes de Derecho. Puede consultarlo aquí: