Jun 05, 2019

Una familia que ha tejido su propia empresa

Una familia que ha tejido su propia empresa

Doña Rogelia le heredó a sus hijas Cristina, Marta Elena y Lucelly mucho más que un oficio para la subsistencia; les dio la idea de emprender y eso las ha mantenido unidas.

Los costureros siempre han sido un espacio de conversación y encuentro sobre todo entre mujeres. Hilando y tejiendo se han contado infinidad de historias y establecido costumbres en muchos hogares.

Muchas de las mujeres que hoy se dedican a la modistería heredaron este arte de sus familiares. Fue el caso de la familia Ospina Úsuga, en el municipio de Buriticá.

En un pequeño cuarto en el que hay varias máquinas de coser, tejer y filetear cada mañana se reúnen las hermanas Lucelly, Cristina y Marta Elena Ospina, junto a su mamá, doña Rogelia Úsuga, quien les heredó el oficio.

Juntas dan vida a Confecciones Buga, una microempresa familiar que nació para generar oportunidades de empleo y un sustento propio. Todas ellas eran amas de casa que vieron una oportunidad de negocio en el apogeo minero de Buriticá.

A Rogelia le ha gustado coser desde pequeña, por lo que conoce todo sobre este oficio. Ese saber fue aprovechado por las tres hermanas, que aprendieron a usar las máquinas de la casa hace cuatro años. “Yo no sabía coser, pero mi mamá aquí es la maestra y fue la que nos enseñó a todas a manejar las máquinas y a cortar las telas”, relata Marta Elena.

“He sido modista desde que tenía 15 años. Sería que me nació serlo, yo no sé. Mis papás siempre me inculcaron que aprendiera algún oficio para la vida”, recuerda Rogelia, quien cuando se casó no dejó de ejercer el oficio y, por el contrario, fue comprando una por una las máquinas necesarias para confeccionar.

En la casa donde han vivido toda la vida este grupo de mujeres se hace uniformes y dotaciones para empresas como Continental Gold, que además de comprarles, hoy en alianza con la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia y el BID las impulsan a través del Proyecto Encadenamiento Productivo - PEP.

Cristina se siente feliz porque hoy, gracias a este trabajo, contribuye con ingresos en su familia, genera su propio sustento y trabaja desde el hogar junto a su mamá y hermanas.

Un convenio que las impulsa

Gracias a las capacitaciones y asesorías recibidas por parte del convenio entre Continental Gold, la Cámara de Comercio de Medellín y el BID, Confecciones Buga ha mejorado sus procesos de manufactura perfeccionando la confección de uniformes industriales. “Es muy importante buscar el apoyo de otras empresas ya que muchas tienen una labor social con el mismo pueblo, nos ayudan a crecer y nos dan la oportunidad de trabajar”, recalca Lucelly.

Hoy ellas sueñan con poder ampliar el negocio y crecer en producción. Uno de sus mayores objetivos es lograr que la empresa sea sostenible y que los productos que crean con sus propias manos lleguen más lejos.

Escucha aquí el testimonio de Rogelia Úsuga