
La inclusión es uno de los pilares sobre los que nació el negocio de Isabel Cristina Yepes. Motivada por el amor a su hijo y por el deseo de brindarle un mejor futuro, tomó la decisión de emprender y generar oportunidades laborales para personas con síndrome de Down.
Cuando estaba embarazada recibió la noticia de que su hijo Alejandro tendría esta condición. Aunque la incertidumbre y los temores estuvieron presentes, su vocación de madre la llevó a pensar en cómo garantizarle un futuro lleno de oportunidades. Así comenzó a construir el sueño de crear un lugar donde él pudiera trabajar y salir adelante.
“Para mí, Donde Alejo significa todo, porque como mamá siempre queremos lo mejor para nuestros hijos. Alejo es mi inspiración”, señaló. Además, afirmó que uno de sus mayores sueños es que el 90 % de su equipo de trabajo esté conformado por personas con síndrome de Down.
“Es increíble el desempeño que tienen en el trabajo. Son resilientes, comprometidos y uno termina enamorándose de ellos”, enfatizó.
Isabel destaca que hacer las cosas con amor ha sido la base para que su negocio avance. En cada uno de sus colaboradores ve reflejado el futuro de su hijo y asegura que verlos felices trabajando es una de las principales motivaciones para seguir adelante con este proyecto.
En su camino como empresaria, muchos de los aprendizajes han llegado de manera empírica. Sin embargo, los congresos y espacios de formación enfocados en personas con síndrome de Down se han convertido en una de sus principales escuelas. Los conocimientos adquiridos los comparte constantemente con sus colaboradores.

Un negocio que transforma vida
“Además de ser empresaria, uno termina convirtiéndose en psicólogo, jefe, cocinero y muchas cosas más. Pero hemos ido aprendiendo juntos”, expresó.
Ese acompañamiento ha sido fundamental para personas como Estefanía Gil y Juan Camilo Cuartas, quienes hacen parte del equipo de Donde Alejo Papas. Ambos trabajan por días y, según cuentan sus familiares, esperan con entusiasmo cada jornada laboral.
Estefanía se describe como una empleada cumplida, puntual y disciplinada. Afirma que los ingresos que recibe le permiten comprar sus cosas personales y ahorrar para viajar. Por su parte, Juan Camilo Cuartas destaca que es una persona eficaz y responsable. Su sueño es ver el restaurante lleno de clientes a quienes pueda atender.
Juan Camilo incluso cuenta con su propio emprendimiento dentro del establecimiento de Isabel. Se trata de Café Maraki, una propuesta que complementa la oferta gastronómica de Donde Alejo Papas. Allí los visitantes no solo pueden disfrutar de diferentes preparaciones de papas, sino también de café, tortas, galletas y otros productos.
La historia de Donde Alejo demuestra que el amor no tiene límites y que muchas de las barreras que existen frente a la inclusión están en la mente de las personas. Es una historia de emprendimiento que aún tiene mucho camino por recorrer y que continúa enviando un mensaje poderoso a la sociedad y, especialmente, a quienes lideran empresas.
“Estamos enfocados en prepararlos en habilidades para la vida y para el trabajo. Actualmente tengo un proyecto con el que busco patrocinadores que quieran apadrinar a estos jóvenes. Mi sueño es que, en el futuro, las empresas nos busquen y nos digan que necesitan dos o tres personas con síndrome de Down, y que nosotros podamos recomendarlas porque ya están preparadas para desempeñarse y acceder a un empleo digno”, concluyó.