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Ene 31, 2021

Decide la Junta de EPM, no el alcalde

Decide la Junta de EPM, no el alcalde

Por: Lina Vélez de Nicholls, Presidenta ejecutiva de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia.

Medellín enero 31 del 2021 

Como en Medellín prendemos la música y  lavamos la ropa con solo hundir un botón, gran  parte de la población no entiende qué es EPM.  La  mayoría solo sabe que tiene que “pagar la  cuenta de servicios” y lo hace con mucho  esfuerzo sin saber ni a quien. 

Voy a hablar de lo que sucede en EPM y de la  presión del alcalde para cambiar al gerente. Mi  reflexión no parte de rumores o fuentes  secretas -como lo han dicho varios medios de  comunicación-; mi opinión se basa en el  documento “Convenio marco de relaciones  Municipio de Medellín – Empresas Públicas de  Medellín E.S.P.” (firmado en 2007) , que hace  parte de una iniciativa de la Cámara de  Comercio de Medellín, liderada por la OCDE y  avalada por el entonces alcalde Fajardo,  tendiente a implementar prácticas de  Gobierno Corporativo para regular la relación  de la Alcaldía con todas las entidades  vinculadas, entre ellas EPM, porque el alcalde,  por derecho propio, ejerce como Presidente de  su Junta Directiva. 

“El Alcalde de Medellín, como cabeza de la  administración Municipal, se compromete a  respetar y a hacer respetar por parte de los secretarios del Despacho y demás servidores del Municipio… la autonomía de EPM… El  alcalde en su calidad de representante del  dueño, se compromete a enmarcar su  actuación frente a EPM, exclusivamente a  través de la Junta Directiva, en su función de  Presidente de la misma y teniendo en cuenta que este es el máximo órgano de  administración de la entidad”. (Convenio  Marco de relaciones, pág. 5).

Aunque el alcalde Quintero no lo quiera  reconocer, este acuerdo deberá ser respetado  por la Junta Directiva nombrada por él mismo.  Es incomprensible que, para un joven alcalde,  que por sus propios méritos académicos logró  una especialización en Finanzas en la  Universidad de los Andes y una Maestría en  administración de negocios de la universidad  de Boston, no quiera comprender y acatar un  acuerdo de gobernabilidad que está redactado en  español básico y para principiantes en  administración pública.  EPM está en las manos de la Junta Directiva. 

Conozco personalmente a cuatro de sus  miembros: Pablo Felipe Robledo, Bernardita  Pérez, Jorge Iván Palacio y el exalcalde Ómar  Flórez y tengo evidencias de sus calidades  profesionales. Garantizo que no  solo  comprenden e interpretan el acuerdo en  mención, sino que cualquiera sea su nivel de  obligatoriedad jurídica, entienden la  trascendencia de los principios de  independencia y respeto que les exige  pertenecer a la Junta Directiva de EPM. Ellos  saben que para la sostenibilidad de la empresa  y para la confianza de los mercados de valores  internacionales y nacionales es indispensable  que no se repita otra crisis. Hay que recordar  que hace solo un año se presentó la renuncia de todos los miembros de la Junta Directiva.  Sigo con el Acuerdo: “El cambio de Gerente  General debe responder a razones objetivas.  De acuerdo con los resultados que arroje su  gestión y de llevar a cabo una evaluación con  base en modelos objetivos”. (pág. 7)

El gerente solo tiene dos opciones -aunque se  diga de manera elegante que lo declaran  insubsistente-: lo echan o renuncia. En  cualquier caso, el gerente tiene la obligación  de dejar evidencia con hechos objetivos de  cuál fue su gestión. Por mi parte, resalto la  ampliación del contrato para la continuidad de  Hidroituango y la puesta en marcha de Afinia  en la Costa Atlántica, dos proyectos esenciales  para la sostenibilidad de EPM. Cualquiera  sea  la forma que se vaya -porque lo echen o porque renuncie- no olvide Dr. Álvaro Guillermo que  usted como gerente es el responsable de hacer  respetar el principio de transparencia que  también hace parte de este acuerdo. 

Tiene la obligación de explicar públicamente la razón por la cual, por primera vez en la historia reciente de EPM un gerente dura escasamente un año.  La responsabilidad de dirigir el Grupo EPM, conformado por 47 empresas multilatinas con un patrimonio de más de $ 22 billones, que no es ni de Medellín, ni mucho menos del alcalde  de turno, sino de  los casi 50 millones de  colombianos que necesitamos energía para la  vida, está en manos de su Junta Directiva y del   sentido común. Si el convenio marco de  relaciones del Municipio de Medellín con EPM no es el más adecuado, desde la Cámara de  Comercio de Medellín para Antioquia  convocamos desde ya al Concejo municipal  para que priorice en sus debates y deje  establecido un esquema de obligatorio  cumplimiento del modelo de gobierno corporativo para EPM. 

Espero también con urgencia la intervención del BID en este modelo. Qué miedo… se nos puede ir el agua entre los dedos por una mala gestión y  convertir la energía en un sueño de luz escaso. Conviene conocer el Convenio Marco: Convenio de gobernabilidad EPM.